miércoles, 4 de enero de 2012
martes, 3 de enero de 2012
La unidad Ezquerra en la batalla de Berlín
Al hablar de la intervención española en la II Guerra Mundial, lo primer que viene a la cabeza es la División Azul. Pero, aunque es cierto que ésta fue la principal implicación española en el conflicto, hay otros aspectos sobre dicha intervención mucho menos conocidos.Uno de ellos es la participación de españoles en el bando alemán en los últimos meses de la guerra. Después de muchos años de investigación, se presenta aquí el relato de lo que fue la realidad de la pugna de unos cuantos españoles que se negaron a abandonar a sus camaradas alemanes en su lucha desesperada contra el comunismo.
De la mano del autor asistiremos al día a día de las últimas semanas de la guerra en defensa de Berlín, pero tambén sabremos de la lucha antipartisana de los españoles en el norte de Italia, de los combates junto a los valones de Leon Degrelle, o de su participación en las operaciones contra el maquis en Francia encuadrados en el servicio secreto alemán.
Más información en Librerías Marcial Pons
lunes, 2 de enero de 2012
El legado de nuestros antepasados
sábado, 31 de diciembre de 2011
Don José Millán Astray en una palabra: HONOR

José Millán-Astray y Terreros, nacido en Galicia un caluroso verano de 1879 y fallecido el dia de año nuevo de 1954, se trata de uno de los últimos ejemplos de vida y alma dedicada por entero al servicio de las armas, fundador del Tercio de Extranjeros o Legión Española, como se la conoceria posteriormente. 60 años de servicio a su patria, servicio que marcaria sobre su cuerpo cicatrices y amputaciones. Heredero de una vieja estirpe de guerreros españoles, iniciada en la reconquista, continuada por toda Europa y medio planeta en las guerras imperiales, y finalmente inducida al coma tras su último derrame de gloria en las estepas del Norte.
Si bien Millán-Astray nace en el seno de una familia acomodada, y se ve presionado a seguir la carrera de su padre y estudiar Derecho, será pronto cuando se decante por completo por la vida castrense.Ingresa en agosto de 1894 en la Academia de Infanteria de Toledo, con vistas a atender las necesidades del ejercito en sus disputas en Ultramar (Cuba y Filipinas). Inicia sus estudios en la Escuela Superior de Guerra, que interrumpirá para zarpar hacia Filipinas en un batallón expedicionario, donde destacara ya por su gran arrojo y valentia.A su vuelta, retoma los estudios superiores, obteniendo el diploma de Estado Mayor, y casandose en 1902 con Elvira Gutíerrez de la Torre, hija del general Gutíerrez Cámara.
Empieza a mostrar interes en la creación de un cuerpo de tropas voluntarias, al estilo de la Legión Extranjera Francesa, al considerar que una unidad militar compuesta sólo por voluntarios, cuyo espíritu sea plenamente guerrero y no por obligación, podria dotar a España de un empuje de elíte decisivo en sus continuas disputas en el Norte de África. Se encargará de ver in situ en Argelia a esta unidad francesa, y en 1920, el ministro de Guerra José Villalba Riquelme ordena la creación del Tercio de Extranjeros, cuyo mando recae en Millán-Astray, y que contara con un joven Francisco Franco como colaborador.En acciones de guerra sobre Marruecos, recibirá cuatro graves heridas:
La 1º El 17 de septiembre de 1921, en el barranco de Amadí es herido en el pecho cuando estaba dando órdenes para la toma de las Tetas de Nador
La 2º el 10 de enero de 1922 después del combate de Draa-el Asef, se establece el blocao “Gómez Arteche”. Al ser relevado por el Teniente Coronel González Tablas, es herido en una pierna mientras se replegaba
La 3º El 26 de octubre de 1924, ascendido a Coronel y camino del Fondak de Ain Yedida para tomar el mando de la columna R´gaiga, encuentra la carretera cortada por el fuego enemigo. Cuando se aproxima a primera línea para arengar a los soldados del Batallón de Burgos, recibe un disparo que le destroza el brazo izquierdo. Dicho brazo le es amputado al habérsele declarado la gangrena
La 4º El 4 de marzo de 1926, cuando se encontraba al mando de una columna, entabla combate con el enemigo y consigue tomar Loma Redonda, dando orden de fortificarla. Cuando se encontraba examinando los primeros puestos, recibe un disparo en el rostro que le destroza el ojo derecho y le produce desgarros en el maxilar y en la mejilla izquierda. A causa de esta herida pierde dicho ojo y le queda un vertigo cada vez que giraba la cabeza durante toda la vida.
Tras el final de la contienda, Millán-Astray actuará como jefe de Prensa y Propaganda del nuevo régimen. Se dice que dirigía la oficina de prensa como un cuartel militar, obligando a los periodistas a cuadrarse y alinearse al tocar el silbato En 1941 conoce y se enamora, durante una partida de bridge, de Rita Gasset, hija de Rafael Gasset, antiguo ministro de Fomento, y prima del filósofo José Ortega y Gasset. Cuando ésta queda embarazada, decide separarse de su esposa Elvira y marchar a Lisboa ante el temor de Francisco Franco de que se produjera un escándalo, naciendo allí, el 23 de enero de 1942, su hija Peregrina.
Fallece, enfermo del corazón , el 1 de enero de 1954, en Madrid, siendo director general del Benemérito Cuerpo de Caballeros Mutilados de Guerra por la Patria. Descansa en el cementerio de la Almudena, con el siguiente epitafio:
D. José Millan-Astray y Terreros, Caballero Legionario. Por Dios y por la Patria.
Si bien Millán-Astray nace en el seno de una familia acomodada, y se ve presionado a seguir la carrera de su padre y estudiar Derecho, será pronto cuando se decante por completo por la vida castrense.Ingresa en agosto de 1894 en la Academia de Infanteria de Toledo, con vistas a atender las necesidades del ejercito en sus disputas en Ultramar (Cuba y Filipinas). Inicia sus estudios en la Escuela Superior de Guerra, que interrumpirá para zarpar hacia Filipinas en un batallón expedicionario, donde destacara ya por su gran arrojo y valentia.A su vuelta, retoma los estudios superiores, obteniendo el diploma de Estado Mayor, y casandose en 1902 con Elvira Gutíerrez de la Torre, hija del general Gutíerrez Cámara.
Empieza a mostrar interes en la creación de un cuerpo de tropas voluntarias, al estilo de la Legión Extranjera Francesa, al considerar que una unidad militar compuesta sólo por voluntarios, cuyo espíritu sea plenamente guerrero y no por obligación, podria dotar a España de un empuje de elíte decisivo en sus continuas disputas en el Norte de África. Se encargará de ver in situ en Argelia a esta unidad francesa, y en 1920, el ministro de Guerra José Villalba Riquelme ordena la creación del Tercio de Extranjeros, cuyo mando recae en Millán-Astray, y que contara con un joven Francisco Franco como colaborador.En acciones de guerra sobre Marruecos, recibirá cuatro graves heridas:
La 1º El 17 de septiembre de 1921, en el barranco de Amadí es herido en el pecho cuando estaba dando órdenes para la toma de las Tetas de Nador
La 2º el 10 de enero de 1922 después del combate de Draa-el Asef, se establece el blocao “Gómez Arteche”. Al ser relevado por el Teniente Coronel González Tablas, es herido en una pierna mientras se replegaba
La 3º El 26 de octubre de 1924, ascendido a Coronel y camino del Fondak de Ain Yedida para tomar el mando de la columna R´gaiga, encuentra la carretera cortada por el fuego enemigo. Cuando se aproxima a primera línea para arengar a los soldados del Batallón de Burgos, recibe un disparo que le destroza el brazo izquierdo. Dicho brazo le es amputado al habérsele declarado la gangrena
La 4º El 4 de marzo de 1926, cuando se encontraba al mando de una columna, entabla combate con el enemigo y consigue tomar Loma Redonda, dando orden de fortificarla. Cuando se encontraba examinando los primeros puestos, recibe un disparo en el rostro que le destroza el ojo derecho y le produce desgarros en el maxilar y en la mejilla izquierda. A causa de esta herida pierde dicho ojo y le queda un vertigo cada vez que giraba la cabeza durante toda la vida.
Tras el final de la contienda, Millán-Astray actuará como jefe de Prensa y Propaganda del nuevo régimen. Se dice que dirigía la oficina de prensa como un cuartel militar, obligando a los periodistas a cuadrarse y alinearse al tocar el silbato En 1941 conoce y se enamora, durante una partida de bridge, de Rita Gasset, hija de Rafael Gasset, antiguo ministro de Fomento, y prima del filósofo José Ortega y Gasset. Cuando ésta queda embarazada, decide separarse de su esposa Elvira y marchar a Lisboa ante el temor de Francisco Franco de que se produjera un escándalo, naciendo allí, el 23 de enero de 1942, su hija Peregrina.
Fallece, enfermo del corazón , el 1 de enero de 1954, en Madrid, siendo director general del Benemérito Cuerpo de Caballeros Mutilados de Guerra por la Patria. Descansa en el cementerio de la Almudena, con el siguiente epitafio:
D. José Millan-Astray y Terreros, Caballero Legionario. Por Dios y por la Patria.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Batallón de Castigo - Campeador
Cabalgando por España solo, bajo el sol
Desterrado de su tierra por un rey Traidor.
Va el Caudillo de Castilla su Campeador
En la lucha hasta la muerte siempre vencedor.
Es su vida una lucha contra un invasor
Asentado en nuestra tierra por una traición.
¡Que su sangre riegue el suelo de nuestra Nación!
Sin descanso lucharemos hasta su expulsión.
¡Que su sangre riegue el suelo de nuestra Nación!
Sin descanso lucharemos hasta su expulsión.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
martes, 27 de diciembre de 2011
Buque prisión Alfonso Pérez: Nosotros no olvidamos

Vuelven a darse en Santander, cuando ya se cierra 1936, numerosas coincidencias con lo acaecido en otras ciudades costeras, fuesen éstas mediterráneas o cantábricas. El puerto y sus buques anclados brindaban fácilmente un alojamiento a buen resguardo para, los detenidos políticos que había que retirar de la circulación.
De prisión flotante hizo esta vez el “Alfonso Pérez” (La mayor parte de los detenidos en Santander fueron encarcelados en el penal del Dueso. A él fueron a parar numerosas expediciones de presos procedentes del Alfonso Pérez, que figuraba allí como prisión auxiliar), buque de 7.000 toneladas, anclado en un principio en el fondeadero de los Mártires, en la bahía antigua, y posteriormente en la dársena de Maliaño o “El Cuadro”, en la parte del muelle de la Junta de Obras del Puerto.
La vida en sus bodegas ofrecía durante el último trimestre de 1936 una imagen menos tétrica que la recogida en otras embarcaciones habitadas por presos políticos en las ciudades costeras de la España roja. Esta impresión podía recogerse sobre todo durante los meses que el “Alfonso Pérez” estuvo anclado en “El Cuadro”. Aunque para que no todo fuese bien, aquí empezó su zozobra por la vecindad de los barrios urbanos, donde los sindicatos de la C. N. T. actuaban sin cortapisas, como absolutos dueños y señores.
Las cifras espeluznantes de fusilados que obraban ya en la hoja de servicios del Frente Popular santanderino a finales de 1936 no restaron alientos a los milicianos más bizarros para matar en un rato a 160 presos, pasados dos días de la fiesta de Navidad de 1936.
Abundaron los contrasentidos en aquella semana memorable, que vio alternarse sucesivamente la alegría de las visitas familiares y los regalos navideños a bordo del -Alfonso Pérez. con la sangre, inesperada y violenta, derramada brutalmente cuarenta y ocho horas después. La ocasión volvió a ofrecerla un bombardeo nacional a cargo de 18 trimotores, que sembraron el terror y la indignación en las ya crispadas masas rojas de Santander. Eran poco más de las doce del día 27 de diciembre.
El drama tuvo dos actos, entre un prolongado cierre de telón. La primera parte estuvo protagonizada por las turbas sin control; que cayeron sobre Maliaño a los veinte minutos escasos de desaparecer los bombarderos. Su actuación, y la más organizada de los milicianos, que iban a consumar la gesta como actores del segundo acto, está recogida para la historia por testigos presénciales o, mejor dicho, por personajes de la gesta, sustraídos providencial- mente a la lista del exterminio. Sirve aquí de guía Ramón Bustamante y Quijano, que dedicó todo un libro (A bordo del “Alfonso Pérez”. Escenas del cautiverio rojo en Santander –Madrid 1940) a su odisea de prisionero.
La masa de asalto pudo reclutarse con facilidad al grito proferido por barrios y plazas de “¡Al barco! ¡Al barco! ¡A por los presos!” Cada cual a su modo, todos iban armados: fusiles, pistolas, escopetas, cuchillos de cocina e instrumentos agresivos de toda índole. Algún profesional de la guerra debía figurar en la anárquica expedición, puesto que entre las municiones prestaron buen servicio las bombas de mano. Situados los más audaces sobre cubierta, se asomaron a las escotillas y ordenaron airadamente a los presos que se colocaran en filas compactas sobre el centro de la bodega.
“Naturalmente, el engaño era demasiado burdo. La voz de mando de la bodega fué rebelde:
¡Nadie salga al centro; todo el mundo a los ángulos muertos! Nos quieren asesinar cómodamente. ¡Preparemos los colchones!
La palabra colchones corrió de boca en boca y todos comenzamos a parapetamos en ellos...
-¡Salir al centro de la bodega, que nada os pasará! ¡Salir, canallas, perros! -repetían ya descaradamente las voces de los asaltantes-. Si no lo hacéis, será peor, porque bajaremos y no quedará uno vivo.
Nadie hacía caso y comenzaron a hablar las armas asesinas... Hablan empezado también las bombas de mano. El efecto de las explosiones sobre la chapa era extraordinariamente mortífero. Empezaban los primeros ayes lastimeros y las ametralladoras de nuestros verdugos seguían segando vidas...
Poco a poco se fueron distanciando las detonaciones; indudablemente había pasado la agresión principal. De vez en cuando un tiro o una bomba de mano nos hacía pensar de alguien que había llegado tarde a la fiesta. Por fin, el silencio. Se contentaban con lo hecho y no bajaban a la bodega".
Un compás de espera de más de dos horas separó las incidencias descritas de las más organizadas que montaron conscientemente los milicianos profesionales. El paréntesis sirvió a varios presos, médicos algunos de ellos, para practicar una cura de urgencia a sus compañeros malheridos. Estos y los muertos habían sido subidos a cubierta.
¿Esperaban los supervivientes la reacción del asalto? Los responsables, si así podían llamarse, de la vigilancia del “Alfonso Pérez” les aseguraban con toda seriedad que ningún otro desmán ocurriría, puesto que se había reforzado la guardia. Ello no obstante, y seguramente sin la anuencia de los que así perjuraban, cayó inopinadamente sobre el barco la segunda tromba: el consejero de Justicia, Quijano; el comisario de Policía, Neila; el gobernador civil, miembro de las Juventudes Socialistas, Ruiz Olazarán, y el anarquista Hermenegildo Torres. Con ellos, como escolta de la muerte, varios piquetes de milicianos dispuestos a lo peor, Se habían trazado el programa en una reunión celebrada poco antes en un conventículo de la calle de Pereda. Llevaban listas preparadas y hasta montaron un tribunal de urgencia, que redujo su actuación a preguntar a los presos nombre y procedencia para dictar seguidamente sentencia fulminante, basada, cuando más, en el apellido ilustre, la filiación derechista o el carácter eclesiástico.
Luego de varios titubeos decidieron jueces y fusileros diezmar ordenadamente las bodegas desde la primera a la cuarta. Bajaban primero lista en mano el recinto de los presos y obligaban a los designados a subir a cubierta. Ya aquí, y a veces en la misma escalera de la escotilla. disparaban a quemarropa sobre ellos y volvían por otra tanda. Si estas primeras ejecuciones respondieron a un plan selectivo, ciñéndose a los marcados en la lista, lo que luego se siguió fué una auténtica embriaguez de sangre a costa de los indefensos reclusos de las bodegas, señalados a bulto y sin cuidar apariencias. «A ver -decían, señalando con el índice de la mano-. ese que tiene cara de cura...» Por el hecho de vérsele a un preso un trozo de escapulario que llevaba en el pecho fué ordenada su muerte.
Está comprobado que la menor apariencia religiosa motivó aquel día la condena inmediata de quien la presentaba. ya fuese seglar o clérigo. Si con estos últimos se hizo una tanda especial, no es fácil de probar, aunque así lo exprese claramente otro testigo:
“Aparte de los que fueron ejecutados de esta manera, luego la tropa de pistoleros se dirigió a las otras bodegas y ordenaron que los sacerdotes dieran un paso al frente. Sin más preguntas, sin ni siquiera un simulacro de justicia, se asesinó de esta forma a todos los sacerdotes que había en el barco”.
Resulta casi imposible señalar con precisión los nombres correspondientes a la primera matanza en las bodegas y los que luego sucumbieron a las descargas sobre cubierta. En la lista nominal de 160 víctimas publicada por Mazorras (Cincuenta y siete semanas de angustia. Trozos de las memorias de un caballero de España –Santander 1937-).
A eso de las cinco de la tarde cesaron los tiros; los milicianos que estaban en la bodega subieron a la cubierta y comenzó a alejarse el espantoso rumor del populacho. La noche se echaba encima. Las bodegas, lóbregas, tristes, silenciosas, no se podían iluminar, porque las bombas habían roto todas las luces. En cubierta estaban hacinados y calientes aún los cadáveres del padre del hijo, del hermano, del amigo...
Ya muy entrada la noche, los cuerpos fueron arrojados por una rampa a una lancha, después que les despojaron de cuanto llevaban de algún valor, y luego cargados en camionetas, operación que llevaron a cabo unos veinte presos, quienes asimismo, por voluntad de los milicianos, les acompañaron en las camionetas y abrieron la fosa, una fosa grande en el cementerio de Ciriego, donde fueron depositados los 160 hermanos de un mismo ideal.
Extraído del Libro: Historia de la persecución religiosa en España.
De prisión flotante hizo esta vez el “Alfonso Pérez” (La mayor parte de los detenidos en Santander fueron encarcelados en el penal del Dueso. A él fueron a parar numerosas expediciones de presos procedentes del Alfonso Pérez, que figuraba allí como prisión auxiliar), buque de 7.000 toneladas, anclado en un principio en el fondeadero de los Mártires, en la bahía antigua, y posteriormente en la dársena de Maliaño o “El Cuadro”, en la parte del muelle de la Junta de Obras del Puerto.
La vida en sus bodegas ofrecía durante el último trimestre de 1936 una imagen menos tétrica que la recogida en otras embarcaciones habitadas por presos políticos en las ciudades costeras de la España roja. Esta impresión podía recogerse sobre todo durante los meses que el “Alfonso Pérez” estuvo anclado en “El Cuadro”. Aunque para que no todo fuese bien, aquí empezó su zozobra por la vecindad de los barrios urbanos, donde los sindicatos de la C. N. T. actuaban sin cortapisas, como absolutos dueños y señores.
Las cifras espeluznantes de fusilados que obraban ya en la hoja de servicios del Frente Popular santanderino a finales de 1936 no restaron alientos a los milicianos más bizarros para matar en un rato a 160 presos, pasados dos días de la fiesta de Navidad de 1936.
Abundaron los contrasentidos en aquella semana memorable, que vio alternarse sucesivamente la alegría de las visitas familiares y los regalos navideños a bordo del -Alfonso Pérez. con la sangre, inesperada y violenta, derramada brutalmente cuarenta y ocho horas después. La ocasión volvió a ofrecerla un bombardeo nacional a cargo de 18 trimotores, que sembraron el terror y la indignación en las ya crispadas masas rojas de Santander. Eran poco más de las doce del día 27 de diciembre.
El drama tuvo dos actos, entre un prolongado cierre de telón. La primera parte estuvo protagonizada por las turbas sin control; que cayeron sobre Maliaño a los veinte minutos escasos de desaparecer los bombarderos. Su actuación, y la más organizada de los milicianos, que iban a consumar la gesta como actores del segundo acto, está recogida para la historia por testigos presénciales o, mejor dicho, por personajes de la gesta, sustraídos providencial- mente a la lista del exterminio. Sirve aquí de guía Ramón Bustamante y Quijano, que dedicó todo un libro (A bordo del “Alfonso Pérez”. Escenas del cautiverio rojo en Santander –Madrid 1940) a su odisea de prisionero.
La masa de asalto pudo reclutarse con facilidad al grito proferido por barrios y plazas de “¡Al barco! ¡Al barco! ¡A por los presos!” Cada cual a su modo, todos iban armados: fusiles, pistolas, escopetas, cuchillos de cocina e instrumentos agresivos de toda índole. Algún profesional de la guerra debía figurar en la anárquica expedición, puesto que entre las municiones prestaron buen servicio las bombas de mano. Situados los más audaces sobre cubierta, se asomaron a las escotillas y ordenaron airadamente a los presos que se colocaran en filas compactas sobre el centro de la bodega.
“Naturalmente, el engaño era demasiado burdo. La voz de mando de la bodega fué rebelde:
¡Nadie salga al centro; todo el mundo a los ángulos muertos! Nos quieren asesinar cómodamente. ¡Preparemos los colchones!
La palabra colchones corrió de boca en boca y todos comenzamos a parapetamos en ellos...
-¡Salir al centro de la bodega, que nada os pasará! ¡Salir, canallas, perros! -repetían ya descaradamente las voces de los asaltantes-. Si no lo hacéis, será peor, porque bajaremos y no quedará uno vivo.
Nadie hacía caso y comenzaron a hablar las armas asesinas... Hablan empezado también las bombas de mano. El efecto de las explosiones sobre la chapa era extraordinariamente mortífero. Empezaban los primeros ayes lastimeros y las ametralladoras de nuestros verdugos seguían segando vidas...
Poco a poco se fueron distanciando las detonaciones; indudablemente había pasado la agresión principal. De vez en cuando un tiro o una bomba de mano nos hacía pensar de alguien que había llegado tarde a la fiesta. Por fin, el silencio. Se contentaban con lo hecho y no bajaban a la bodega".
Un compás de espera de más de dos horas separó las incidencias descritas de las más organizadas que montaron conscientemente los milicianos profesionales. El paréntesis sirvió a varios presos, médicos algunos de ellos, para practicar una cura de urgencia a sus compañeros malheridos. Estos y los muertos habían sido subidos a cubierta.
¿Esperaban los supervivientes la reacción del asalto? Los responsables, si así podían llamarse, de la vigilancia del “Alfonso Pérez” les aseguraban con toda seriedad que ningún otro desmán ocurriría, puesto que se había reforzado la guardia. Ello no obstante, y seguramente sin la anuencia de los que así perjuraban, cayó inopinadamente sobre el barco la segunda tromba: el consejero de Justicia, Quijano; el comisario de Policía, Neila; el gobernador civil, miembro de las Juventudes Socialistas, Ruiz Olazarán, y el anarquista Hermenegildo Torres. Con ellos, como escolta de la muerte, varios piquetes de milicianos dispuestos a lo peor, Se habían trazado el programa en una reunión celebrada poco antes en un conventículo de la calle de Pereda. Llevaban listas preparadas y hasta montaron un tribunal de urgencia, que redujo su actuación a preguntar a los presos nombre y procedencia para dictar seguidamente sentencia fulminante, basada, cuando más, en el apellido ilustre, la filiación derechista o el carácter eclesiástico.
Luego de varios titubeos decidieron jueces y fusileros diezmar ordenadamente las bodegas desde la primera a la cuarta. Bajaban primero lista en mano el recinto de los presos y obligaban a los designados a subir a cubierta. Ya aquí, y a veces en la misma escalera de la escotilla. disparaban a quemarropa sobre ellos y volvían por otra tanda. Si estas primeras ejecuciones respondieron a un plan selectivo, ciñéndose a los marcados en la lista, lo que luego se siguió fué una auténtica embriaguez de sangre a costa de los indefensos reclusos de las bodegas, señalados a bulto y sin cuidar apariencias. «A ver -decían, señalando con el índice de la mano-. ese que tiene cara de cura...» Por el hecho de vérsele a un preso un trozo de escapulario que llevaba en el pecho fué ordenada su muerte.
Está comprobado que la menor apariencia religiosa motivó aquel día la condena inmediata de quien la presentaba. ya fuese seglar o clérigo. Si con estos últimos se hizo una tanda especial, no es fácil de probar, aunque así lo exprese claramente otro testigo:
“Aparte de los que fueron ejecutados de esta manera, luego la tropa de pistoleros se dirigió a las otras bodegas y ordenaron que los sacerdotes dieran un paso al frente. Sin más preguntas, sin ni siquiera un simulacro de justicia, se asesinó de esta forma a todos los sacerdotes que había en el barco”.
Resulta casi imposible señalar con precisión los nombres correspondientes a la primera matanza en las bodegas y los que luego sucumbieron a las descargas sobre cubierta. En la lista nominal de 160 víctimas publicada por Mazorras (Cincuenta y siete semanas de angustia. Trozos de las memorias de un caballero de España –Santander 1937-).
A eso de las cinco de la tarde cesaron los tiros; los milicianos que estaban en la bodega subieron a la cubierta y comenzó a alejarse el espantoso rumor del populacho. La noche se echaba encima. Las bodegas, lóbregas, tristes, silenciosas, no se podían iluminar, porque las bombas habían roto todas las luces. En cubierta estaban hacinados y calientes aún los cadáveres del padre del hijo, del hermano, del amigo...
Ya muy entrada la noche, los cuerpos fueron arrojados por una rampa a una lancha, después que les despojaron de cuanto llevaban de algún valor, y luego cargados en camionetas, operación que llevaron a cabo unos veinte presos, quienes asimismo, por voluntad de los milicianos, les acompañaron en las camionetas y abrieron la fosa, una fosa grande en el cementerio de Ciriego, donde fueron depositados los 160 hermanos de un mismo ideal.
Extraído del Libro: Historia de la persecución religiosa en España.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Quedan entre 500 y 650 lobos ibéricos
En España el canius lupus ha existido desde tiempos inmemoriales; ha sido desde la antigüedad, venerado u odiado por su manera de actuar. Domesticado desde el principio de los tiempos; ya que se sabe que todos los perros proceden en su inicio de un lobo; porque son de la misma familia de caninos. Pero también ha sido perseguido como un enemigo del hombre por los ataques al ganado ya que es un depredador y un cazador.A principios de los años setenta solo quedaban unos cuatrocientos ejemplares en toda España. La caza y los cepos además de una cultura y pensamientos populares acerca de considerarlos enemigos supusieron para las comunidades de lobos el llegar casi a la extinción.
Sin embargo con la llegada del famoso naturalista ya fallecido Felix Rodriguez de la Fuente; cambió completamente la visión de los españoles. Su férrea defensa conviviendo y mostrando la forma de vida de estos animales, acompañándolos durante muchas jordandas en donde mostraba sus costumbres, vida familiar y causas por las cuales cazan denoto que solo atacan para comer y proporcionar sustento para ellos mismos y familiares. Sin tener hambre ni siquiera atacan y pasean delante de sus víctimas como nadie.
En sus dos versiones, tanto en libertad como domesticado se encuentra estrechamente ligado al hombre. Forma parte de la cadena alimenticia y su función en la naturaleza queda perfectamente definida. Debemos dejarlo desarrollarse y vivir tranquilo. El miedo tenido durante la historia no tiene razón de ser. ¡Protégelo!
sábado, 24 de diciembre de 2011
viernes, 23 de diciembre de 2011
Juguete estrella estas navidades
El barco pirata, la granja, el zoo… y ahora también un edificio del INEM. El catálogo de juegos de Playmobil, el clásico fabricante de figuras de plástico, se verá engrosado con un nuevo set que reproduce una oficina de empleo e incluye réplicas en forma de “click” de cada uno de los parados que figuran en el último censo del INEM.Se espera que el juguete ayude a niños y adultos a entender la grave problemática que atraviesa España. “En ocasiones creemos que dar trabajo a tanta gente es fácil, pero una cosa es imaginarlo y otra ver a más de cuatro millones de muñecos en casa a los que tienes que dar empleo, subsidios y cursos de formación…”, explican desde la marca.
El Playmobil del INEM, nombre con el que se publicitará el producto, es la apuesta de la empresa juguetera para estas navidades. “Los niños se sentirán atraídos por el paro más que nunca”, aseguran. “Nuestro mayor éxito siempre ha sido el barco de piratas de Playmobil y los parados son lo mismo: gente aislada de la sociedad, sin trabajo ni futuro concreto”.
El set incluye a 4.130.927 muñecos y se espera vender 4.130.927 unidades del mismo. “Entendemos que cada español en paro se sentirá identificado con al menos uno de los muñecos. ¿Quién no compraría un juguete en el que aparece retratado?”, argumenta el fabricante. El precio de la caja será muy elevado debido al extraordinario número de figuras que incluye -también es de gran tamaño y es necesario un toro mecánico para levantar la caja del suelo- pero se espera que eso no sea un obstáculo para los parados españoles.
Dado que las previsiones de empleo no son muy alentadoras, no se descarta vender cajas complementarias con el fin de que, con cada nuevo censo de parados, los futuros clientes puedan actualizar el número de figuras para que se correspondan a las cifras de desempleo. “Es la gallina de los huevos de oro. Ganaremos más con los ‘clicks’ de parados sueltos que con el pack mismo”, reconoce un responsable de Playmobil.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
martes, 20 de diciembre de 2011
Eugenio d'Ors y Rovira.
“Lo que da valor a una vida son las tentaciones a las que no se ha querido ceder. La frondosidad de un árbol viene de aquellas ramas que a tiempo le fueron podadas. El clasicismo de una obra de arte vale lo que valen las expresiones que se han sacrificado por ella. Fuerte es una prosa por las cosas que en ella no han sido dichas. Fuerte es un poema por las imágenes en él desechadas. Fuerte una arquitectura por los ornamentos de los que se ha sabido prescindir. Y un amor, fuerte por los besos que no se han dado.”
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